Domingo, 9:15 de la mañana, estoy dentro del mal llamado estadio olímpico de Sevilla rodeado de miles de almas que se disponen al igual que yo a correr un maratón, en mi caso, justo dos años después del correr el ultimo.
El dia esta cubierto y fresquito, aunque no tiene pinta de llover. Estoy muy tranquilo, no he descansado mucho, tampoco he entrenado ni he preparado prácticamente nada, además tengo molestias en el pectíneo, vamos, que no tengo nada que perder y mucho que ganar. A favor tengo que ya he corrido cinco y que tengo una enorme ilusión por poder terminarlo.
Pistoletazo de salida y a andar, me he colocado mal a propósito junto a Juan (uros), quiero saborear bien este momento de la salida, no quiero agobios. Los primeros metros son muy lentos y me da tiempo a recapacitar y pensar que por fin estoy volviendo a correr un maratón.
En cuanto se despeja la cosa nos ponemos a ritmo de 5´00-5´10, me doy cuenta de que es muy arriesgado y lo voy a pagar dentro de un par de horas, pero no me importa, me da igual que me caiga una minutada, y creo que no por ir un poco mas rápido van a aparecer antes posibles molestias residuales.
Voy fenomenal, quitando una molestia en la planta del pie derecho que con el paso de los kilómetros iría desapareciendo, aunque en todo momento soy plenamente consciente de que hoy SI llegará el del mazo.Vamos pasando los kilómetros sin darnos cuenta con el ritmo muy constante y sin parar de hablar, bromear y sobre todo con las orejas tiesas fijándonos en multitud de detalles, como cuando antes de llegar a la media vemos a un corredor totalmente acalambrado con la pata tiesa agarrado a un señor del publico. Le digo a Juan que si llegado el momento me ve así, que me remate con el tiro de gracia, pero que no me abandone así.
En el km 25 corren unos metros con nosotros Pedro y Angel, que bien empiezan a venir los ánimos a estas alturas. Ya empiezo a mirar disimuladamente a los lados y a la espalda a ver si le veo venir, al del mazo digo. Km 33, seguimos corriendo y al mismo ritmo, que bien, pero aquí ya empiezo a notar el cansancio , la falta de kilómetros y de tiradas largas, aunque de pulsaciones voy igual que al principio, que cosas.
km 39
Juan se empieza a despegar y no hago ni la intentona de seguirle, sé que va a empezar el sufrimiento y deseo estar solo para redimir mis pecados y volver a encontrarme interiormente. Empiezo a bajar el ritmo aunque no muy de golpe,5´30 mas o menos, me ajusto mi inseparable gorra maratoniana y también las gafas de sol, aunque no lo haga, pero tengo la sensación de que me van a hacer falta.
En el 37 llega, el del mazo digo, pero no con malos modos, creo que le doy algo de pena por lo sucedido en el ultimo año y aunque no le queda mas remedio que castigarme por mi falta de preparación y no ser injusto con respecto a otros, lo hace con tacto y delicadeza, casi sin querer, me doy cuenta e intento aprovechar la ocasión. Sigo bajando el ritmo y viendo como todo lo contrario que en el resto de carrera ahora soy superado por mas corredores, no me importa, ni puedo ni quiero aguantar a nadie, solo quiero terminar, y aquí soy consciente que si aguanto hasta el 39 sin andar, que es donde esta mi familia y amigos, volveré a vencer a la bicha.
Juan y yo mismo despues de comer y correr
Llego al 39, voy jodidisimo y mas tierno que winnie pooh , las lagrimas empiezan a aflorar pensando en el momento de ver a los mios, ya les veo, Marta intenta correr a mi lado, yo directamente me paro y me fundo en un largo abrazo con ella, lo estoy consiguiendo, lo estoy consiguiendo ,la digo ya directamente con un llanto incontrolable. Nos separamos pero ella sigue corriendo a unos metros paralela a mí y llorando también. Llego al 40, ya sé ve el estadio y con menos de 145 pulsaciones me pega un pinchazo en lado derecho a la altura de las costillas, joder con el del mazo, esto no me lo esperaba, tardo un instante en pensar si es en el lado del corazón, no, es en el otro, directamente me paro a andar, me hundo el puño debajo de las costillas porque creo que es flato, la verdad, es que nunca me había pasado. Se pasa, vuelvo a correr y lo alterno con andar, no importa, esto esta, por fin.
Gran familia paquetil
Llega el 41, aquí sigo jodido pero mas contento, entro en el estadio, en el mp3 entra la BSO del utimo mohicano, diosss, subidón, ya no puedo controlar las lágrimas, me pasa gente, me veo con fuerzas para apretar pero no quiero, ahora me gustaría que el tiempo no pasase.
Paso el arco de meta, no miro ni el tiempo, me da absolutamente igual, según mi reloj 3h48´, esta Juan esperándome, me fundo en un abrazo con el y me pongo a llorar desconsoladamente, no me acuerdo cuando fue la ultima vez, pero se ve que tenia mucha necesidad de hacerlo.
Esperamos al resto de compañeros, van entrando poco a poco y al igual que yo casi todos emocionados, abrazo uno por uno a todos, solo falta Carlos, que ha decidido bajarse en el 32.
Para terminar, no me canso de volver a agradecer a mi familia, amigos y familiares que me han animado y dado mucho cariño durante este ultimo año.
Y no quiero dejar pasar por alto un agradecimiento especial, a mi amigo Pedro ( canillas ) porque siempre ha estado hay y además ahora esta un momento delicado por un tendoncillo que esta dando guerra. Pedro, estoy en deuda contigo y yo suelo pagar mis deudas, a si que ya sabes, aquí me tienes para lo que necesites.
Pedro ( el de rojo )
el gran canillas



